El mundo es la palabra
Varo Huertas

BIOGRAFÍA
Varo Huertas (Puerto Rico, 1982) reside actualmente en España, país donde completó un Máster en Traducción e Interpretación y un Doctorado en Psicología Experimental. Se licenció en Lenguas Modernas en la Universidad de Puerto Rico, carrera que incluyó estudios en literatura comparada, literatura italiana y literatura portuguesa y brasileña. También ha realizado cursos de poesía en la Escuela de Escritores de Madrid y en Revista Taller Igitur.
Es miembro del Círculo literario de la Zubia y cuenta con publicaciones en las antologías de micropoesía ¿Versamos? I Antología Poética (Pasos, 2016), II Antología Poética Versamos (Pasos, 2016), y en las revistas literarias Santa Rabia Poetry, Revista Literaria Taller Igitur y Revista Vórtice. Ha publicado los poemarios Sonata con tres interludios (Talón de Aquiles, 2024) y El mundo es la palabra (OléLibros, 2026).
El mundo es la palabra

El mundo es la palabra es una exploración sobre la imposibilidad de la expresión plena en la que la musicalidad del verso reclama un primer plano. Durante este recorrido, el sujeto lírico vuelca, primero, la mirada hacia sí mismo y cuestiona el abismo que separa la emoción y el pensamiento del significado de la palabra, para luego dirigir su mirada al mundo en un intento de encontrar, entre las imágenes que este provee, elementos que ayuden a extender un puente que una ambos lados de la sima.
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Una voz luminosa se desliza en los intersticios de este puñado de poemas para darnos a ver, desde la sombra que hay detrás de toda palabra, aquello que de ellas puede brotar. A través de un lenguaje dislocado, Varo Huertas nos ofrece en este libro un caleidoscopio que explora los límites del lenguaje y que oscila entre la nostalgia de un hombre que vuelve sobre su rastro y la voluntad de fundar una palabra capaz de reconstruir a tientas lo que el olvido rompe y lo que el silencio devora. Un impulso lleva al autor de este poemario a destrozar el molde para hallar lo otro, a sabiendas de que el poema debe, ante todo, hacerle algo a las palabras para que las palabras digan más de lo que dicen.Varo es consciente de que, como susurra Rimbaud a través de él, «todo está dicho es cómo lo decimos», y, en su afán de encontrar su modo de decir todo aquello que oculta, acaba por persuadirnos de que, aunque una estrella muere a cada rato, nos queda, por lo menos, el consuelo del canto.
Bernard Engel
Poemas
III
de la calle de tu infancia sales niño mío
las montañas serias y oscuras callan las montañas serias y oscuras
la noche despide silencios en retroceso
por ahí pasarán los años como un tren fantasma lo veo claro
tren olvidado carne no mía que te acabas abandono voluntario
los caballos de tu recuerdo me galopan
tu relincho nocturno triza mi cabeza me viaja
remuevan las aguas turbias les ruego
busquen mis restos esparcidos por el río
V
mirando en la distancia observando me vi perdido
la boca se asfixia bajo todo lo que se nombra
caminante en la mirada cómo explicártelo
mirando solo tú comprendes cómo desbrozar el mundo
en la línea de flotación te ves perdido
la búsqueda constante de los huesos en reposo
término plausible fósil imperturbable
en la línea de lo oculto tu corazón sonríe
ahí está ahí yace todo lo que no tiene nombre
tendidos bajo la palabra los pedazos del mundo
VI
con los pedazos del mundo voy a fundar una palabra
un momento mudo en el asombro lleno de musitaciones y espacios olvidados o
rincones que se encienden como cada cosa que viene a mí sin nombre
con cada cosa que viene a mí sin nombre voy a levantar una palabra
un espacio donde reviente o se olvide cada momento mudo
y suenen para siempre los rincones del asombro
ay canción canción infinita un hombre va a silbarte por el silencio
a destruirse en ti como quien construye un gran amor
como quien descubre en la terrible y dulce y más bestial verdad tuya
que el silencio también es una canción
el llanto animal de tus espectáculos
VII
A mi abuela Andrea,
a quien Derrida no conoció.
cada cosa viene a mí sin nombre
cada signo llega con la huella de un signo pasado
¿acaso no eres la suma de todo cuanto has hecho
la suma de todo gesto ineludible para entonces?
¿será que todo tu signo no se consume entre los signos del futuro
o tiempo venidero de la irremediable ausencia?
¿y a eso dios cómo lo nombro?
¿co-mó – lo nombro – mi dios
a todo esto
extendiéndose bajo el largo rastro de su huella?
EN SEPIA
veo en un marco la foto de mi madre trepa por mi camisa
la nostalgia por sus botones desgastados por las canas duras de mi barba
oh vacío de caricia sin manos progresión constante del gesto sin memoria
el silencio avanza bajo la voz deshecha
hunde sus dientes en otra distancia
esta mañana encontré una nostalgia
subió decidida por el lado izquierdo de mi costado
se extendió recia en sepia sobre la tristeza
y ahora digo en verdad digo oh madre
te busco por detrás de tu retrato entre recuerdos de otros
por detrás de tu rostro cuando sube por el mío en todos los espejos
quién soy yo sino lo que queda de tu carne
tu resto triste avanzando entre las gentes
las soledades que alumbra un vientre vacío
un espacio de congoja recorre la distancia entre mis ojos y tu foto
quiero silbar tu nombre en alto y con ternura quiero silbarlo
algún día llegará mi día y encontrará su fin tu rastro por el mundo
¿dónde se reúne la conciencia de lo no vivo?
y me porto bien mamá te lo prometo
ay el ansia de mirarme en tus enormes gafas
punto exacto donde el ciego se consuela con el canto
donde el mírame mamá se congrega por vez primera
CON ESTAS PALABRAS
pero rimbaud tomó la palabra y dijo «todo está dicho
es cómo lo decimos»
y me pregunto de qué modo o materia está dicho todo acaso
se dijo que tu buen nombre siempre sale al mundo
lo recorre en un suspiro o no
y vuelve a mí como siempre vuelve tu corazón bonito
a modo de hormiguita incansable que
recorre en ida y vuelta el mismo camino trabajando
trabajando para el amor
acaso alguien ha mencionado se ha atrevido a mencionar que
tus ojos se cierran como puertas
dejándome a solas con mis soledades y tu cuerpo y tu bonito corazón
acaso se han cansado de mirar el mundo y encontrar su propio cuerpo
desnudo y derrotado o sea temblando como en una especie de delirio
o dulce consecuencia de la furia después del gozo o en mitad de su oleaje
o que ciertamente el silencio lleva un rumor de río cuando me miras y
también cuando me miras
