La dificultad del ser
Jean Cocteau

Por Pablo Andrés Rial
Una vez me quedé dormido, cuando desperté, estaba desesperado y una voz me dijo “Vestite tranquilo, que ya llegás tarde” y fue entonces cuando asistí al lugar una vez que la gente ya se había ido, pero ví restos de sus presencias en los platos vacíos, en el olor del ambiente, en las sobras de comidas, en las mugres y las colillas de cigarrillos consumidos por el fuego y el tiempo, un tiempo siempre justo e inesperado para mí, porque llegar apenas tarde es encontrarse con caras que esperan con sus ojos desorbitados pidiendo auxilio, llenos de furia y de ruido, de belleza y de bienvenida, pero abrir las puertas de la tardanza total, es chocar con las vidas que se fueron sin esperarte.

“La dificultad del ser” describe eso, la impuntualidad necesaria para estar tranquilo por reconocerse ya perdido, por llegar a tiempo por fuera de la hora acordada, sabiendo que las invitaciones son incansables, que llegan sin pausas, y asustan a cualquiera que llegue a querer al medio descanso, a la vereda y al árbol que da sombra aún sin la presencia del sol.
Cocteau en su obra camina por temas que nos infectan a todos y todas, tales como la amistad, la frivolidad, la juventud, el físico, la belleza y los hábitos, él asegura que “Nada viaja más despacio que el alma” Yo le agregaría que la razón por la que ralentiza su destino es por llevar en sus valijas al sueño, al dolor y a la muerte.
