InDefinible
Iris Torrente

BIOGRAFÍA
Versos que refugian: El universo «indefinible» de Iris Torrente
Siempre digo que, para mí, la poesía es refugio y visibilidad. Me llamo Iris Torrente (Albacete, 1993). De niña soñaba con ser pintora, pero la vida —y una adolescencia difícil— me llevaron de los pinceles a las palabras. Desde entonces, escribir se convirtió en mi forma de entender el mundo y también de hacerlo un poco más habitable.
Mi historia está atravesada por la enfermedad: convivo con nueve enfermedades crónicas y una ileostomía permanente. Una realidad que forma parte de mí, pero que no me define. Aunque sí me ha enseñado a mirar la vida desde un lugar más honesto, más crudo y, al mismo tiempo, profundamente humano.
Escribo poesía. Versos que a veces arañan y otras acarician. Hablo de lo que duele, de lo que late, de lo que no se ve: la salud mental, las discapacidades invisibles, la emoción sin filtro. Escribir es desahogo, pero también una forma de dar voz a lo que muchas veces se esconde o se silencia.
En 2023 autopubliqué Mi modo aleatorio. Contra todo pronóstico, vendí más de 700 ejemplares en seis meses, sin plataformas y con apenas mil seguidores. En 2024 publiqué Para córneas las mías con la editorial Cuadranta, un libro nacido en plena tormenta personal, a las puertas de un trasplante, que acabó marcando un nuevo comienzo.
Ahora llega InDefinible, un poemario que nace para hacer justo lo contrario a su nombre: poner palabras donde antes solo había caos. No pretende encajar, sino acompañar. No busca ser perfecto, sino real.
Firmo como Iris Torrente, un apellido que un día fue motivo de burla y que hoy reivindico con orgullo. Soy manchega —como el buen queso— y albaceteña como los miguelitos de La Roda. Desde hace más de dos años vivo en Madrid, donde ya he cumplido uno de mis sueños: firmar libros en la Feria del Retiro. Y ojalá poder repetirlo con quienes aún están por llegar.
Soy cabezota —dicen que es cosa de la tierra— y de las que miran de frente a lo que duele para convertirlo en verso. De pequeña dormía con la luz encendida y los poemas de Gloria Fuertes como compañía. Hoy sigo buscando luz, pero ya no le tengo miedo a la oscuridad.
InDefinible

«Descubrir quiénes somos empieza por lo que no se puede definir»
InDefinible es un recorrido poético por los sentimientos que nos hacen vibrar: la pasión, la euforia, la ilusión, la calma y también la duda. Iris Torrente explora lo que significa sentir, caer, levantarse y volver a crecer a través de versos que, a veces arañan y otras, acarician. Es un poemario que invita a mirar hacia dentro y descubrir que, a veces, lo más humano es aquello que no se puede definir.
Este nuevo trabajo, publicado por la editorial Cuadranta en una cuidada edición de 104 páginas, nace con el propósito de poner palabras donde antes solo habitaba el caos. Tras el éxito de sus publicaciones anteriores, la autora regresa para dar voz a las realidades que a menudo se silencian, como las discapacidades invisibles y la salud mental, desde una mirada honesta y cruda.
InDefinible no pretende ser un libro perfecto ni encajar en moldes preestablecidos; busca ser un refugio real que acompañe al lector en la búsqueda de su propia luz, incluso en medio de la oscuridad. A través de su experiencia conviviendo con enfermedades crónicas, Iris Torrente transforma la vulnerabilidad en resiliencia, recordándonos que no somos las etiquetas que nos imponen, sino todo aquello que late debajo de ellas.
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Lo que late en silencio
Hay situaciones
que no se ven
pero hacen duelen.
Crujen en los huesos,
se sientan en el pecho,
te aprietan la garganta
sin pedir permiso.
Nadie las observa
porque no sangran hacia fuera,
porque no llevan yeso,
porque no tienen nombre fácil
ni explicación de conversación
Pero están.
Están en las sonrisas que pesan,
en los “estoy bien” mal aprendidos,
en las noches que duran más de lo que deberían.
Están en cuerpos que parecen normales
y son campos de batalla,
en mentes que sostienen tormentas
mientras sirven café
o responden “todo en orden”.
Lo invisible
no es pequeño.
No es menos.
No es mentira.
Solo es
lo que no aprendiste a mirar.
Yo vengo a encender luces
donde siempre hubo sombras,
a poner palabras
donde solo había silencio.
A decir
que lo que no se ve
también duele,
también importa,
también existe.
Y que hay vidas enteras
sosteniéndose en lo invisible
como quien aprende a respirar
debajo del agua.
Furia
Mi bolsa hoy decidió rebelarse
y bailar salsa sin pedir permiso.
Intento calmarla y hacer disimularse
pero sale un sonido digno de aviso.
El cinturón se enreda, ¡qué tragedia!
mi pantalón parece un acordeón.
El personal me observa con comedia
mientras mi estómago hace explosión.
Grito: “¡Esto no es un juego de azar!”
y la bolsa contesta con otra función.
Al final solo puedo aceptar
que mi ostomía tiene personalidad y ambición.
